Exposiciones

Carlos Gigena Seeber
El diálogo de los objetos

 

Pintura y fotografía

 

 

 

 

EL DIALOGO DE LOS OBJETOS
Por Rosa Faccaro
Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte

El objeto, es en sentido estricto un espejo. Las imágenes a las que nos remite no pueden menos que sucederse sin contradecirse, puesto que “no nos envía” las imágenes reales, sino las imágenes deseadas. Estas desempeñan un papel regulador en la vida cotidiana, recogen energías, poseen un “alma”, es lo que hace que estos objetos sean “nuestros”, constituyendo una especie de mitología tenaz.
Carlos Gigena Seeber ha desarrollado como artista una “Doble Mirada”, la del fotógrafo y la del pintor /Luis Espinosa Galería El Túnel, junio de 2011.
Como fotógrafo ha documentado últimamente trescientas piezas de su propia colección doméstica, y son ellas las que aparecen en sus actuales trabajos que incluyen imágenes de objetos, como elementos figurativos de su obra plástica.
En este período de su producción visual, realiza un cambio hacia un nuevo lenguaje visivo.
El artista se contacta directamente con el campo pictórico a través de la pulsión gestual de la pincelada, diseña el objeto a través del recorrido lineal, colorea las superficies con texturas táctiles y visuales,  compone planos recortados con un cromatismo pleno, o transparenta las superficies buscando una nueva dimensión.” Todo quehacer plástico lo mueve a considerar un singular universo imaginario”.
De esta manera no sólo trasciende la reproducción mecánica de la imagen, sino que Gigena Seeber retoma en la pintura, las relaciones con los objetos representados y los ubica en espacios que limitan, imbrican, cortan, se introducen en el plano espacial en un orden compositivo azaroso, participativo, lejos de todo efecto fotográfico.
El tiempo es un “racconto” que obedece a un sentimiento subjetivo, a un yo que considera la contemplación del mundo de los objetos, y  su acción sobre el soporte que se abre y expande ilusoriamente sobre el plano visual
La formación con el maestro Miguel Angel Giovanetti le posibilitó el uso de múltiples técnicas expresivas, para poder incorporarlas a los nuevos lenguajes gráficos y  pictóricos. En esta etapa de su producción artística, hemos comprobado que uno de sus objetivos estéticos es la necesidad de trascender la dimensión temporal a través de la subjetividad, y atender en forma reflexiva la relación que establece el artista con el contemplador futuro. El mundo creativo de las imágenes plásticas de Carlos Gigena Seeber se propone dimensionar y construir una prospectiva artística en la visión espacio-temporal.
Esta serie de trabajos actuales nos habla de la memoria, nos relaciona con un imaginario pertinente al artista como producto de las opciones de una mirada que rescata una historia familiar, un lugar, un recuerdo.
El color vibrante participa de esa emoción, se alegra en el rescate de esos objetos humanizados, obran musicalmente, combinando ritmos que buscan una dimensión armónica. De esta manera establece un acuerdo con los propósitos estéticos que el artista enuncia en sus declaraciones e intervenciones dentro de los circuitos institucionales.

Mirarse en un espejo de mil facetas
Por Lic. Luis Espinosa

Cuando Georges Perec desarrolla el primer capítulo de su novela Las Cosas no hace más que una extensa lista de objetos que pueblan una casa, sin describirlos, los presenta a través de su posición y relación con los demás enseres: más arriba, a su derecha, sobre, detrás; como en un travelling cinematográfico. Pero al terminar la lectura  algo se nos ha informado acerca de los dueños de esas cosas y un poco más: de sus obsesiones e intereses y más aún de un clima emocional, un modo de ser y estar en el mundo.
Podemos deducir entonces que los objetos poseen además de su practicidad utilitaria una dimensión que los excede, una serie de valencias que señalan la capacidad de combinarse con otros objetos estructurando redes de sentido muy lejanas a la que la lógica del uso podría proponer. Un juego de té con su diseño unificador, su cantidad de piezas decoradas, su horario de utilización, permanece en un círculo cerrado y hasta se tornan intrascendentes cada una de sus piezas si no alcanzan a cumplir su tarea.
Distinto es pensar qué es lo que tienen en común una campana, una lámpara de aceite y un zapato. Por alguna razón alguien los ha juntado en el estante alejándolos de su uso práctico. Juntar, es el significado etimológico de la palabra símbolo. Un símbolo se abre juntando en sí un racimo de sentidos, una polisemia, accionando en el sujeto receptor múltiples canales perceptivos para acceder a esos sentidos sin definirse exclusivamente por ninguno de sus posibles significados.
Porque la vida es múltiple se cobija en este tipo de fenómenos para poder verse, para alentarse a cumplir su destino, como si de mirarse en un espejo de mil facetas se tratara.
El objeto aporta su estructura sin la cual el sujeto no podría activar su lectura pero es esta contemplación activa la que pone en funcionamiento el proceso.
Cuando Carlos Gigena Seeber descubre que está rodeado de objetos disímiles también se pregunta cómo llegaron allí, a su barroco ocupar todos los rincones de la casa.
Él los ha coleccionado, como huellas del vivir o tal vez como amuletos que de algún modo logran atrapar y contener la esencia de las vivencias, dejándolas a mano para recuperarlas en cualquier instante.
En esta extensa serie de pinturas que presenta, el artista se posiciona como testigo de la energía que mana de las cosas y a la vez como medio o canal por donde la energía circula. O más profundamente: fuente de la energía que las cosas manifiestan.
En una sucesión de operaciones técnicas el objeto es abstraído de su materialidad.
Primero por medio de una toma fotográfica. Luego esa luz captada se lleva al extremo del contraste obligando a que el objeto pueda ser captado en imagen, sólo por la presencia de sus oscuros.
Siguen en la composición acciones de rotación, traslación, repetición, superposición que activan las valencias con que las cosas se combinan a veces con sigo mismas otras con dos o tres diferentes.
Al protagonismo del objeto, otros dos componentes plásticos se agregan indivisiblemente al juego.
Un fondo informalista que se transparenta otorgando al conjunto un aire espontáneo, transparencia que en varios de los trabajos llega inclusive al soporte pintado de ambos lados dejando ver una singular huella de la pincelada.
Y el trazo ordenador de algunos componentes geométricos, como líneas, retículas ortogonales y planos lisos que dinamizan los espacios ocupados como si pudiéramos ver en ellos una indicación de las fuerzas de conexión que actúan en el diálogo de los objetos.
Si, evidentemente, los objetos, en su estar en reposo, no son entidades que puedan ponerse a dialogar, aquí Gigena Seeber nos ubica en una triangulación: objeto - mirada activa - objeto, de tal manera que nos pone en situación de medio o canal por donde circula un diálogo, integrando nuestra percepción al sentido de la obra, haciéndonos partícipes imprescindibles.
En aquel despojamiento de la materialidad pinta solamente las valencias sobre un fondo que marca el tono emocional con que podrán combinarse en nuestra conciencia puesta en marcha.
Al activarnos desde su pintura despliega una red de relaciones que puede conectarse hasta el infinito como reflejo y testimonio de nuestro estar en el mundo.

 

Curador Miguel Ángel Giovanetti

Patrocina: AADEE Argentina SA

Inauguración 2/8 | Cierre 6/9

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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