Muestra # 29


Mónica Millán
El río bordeado


Conozco la obra de Mónica Millán no solo en lo que hace a sus dibujos, siempre extraordinarios, sino a sus objetos e instalaciones, tan asombrosos como su obra estrictamente grafica, y en absoluta sintonía armónica con esta. Y no es raro que esta congruencia se verifique, porque Mónica Millán es una artista integral e integrada de manera profunda en el universo de formas y contenidos que la animan, de una manera tan completa que, allí donde se empeña en detectar el misterio que hay en el desarrollo más fastuoso de la naturaleza -desde lo vegetal hasta lo inorgánico, desde el vergel ornamental hasta la inclusión animista de lo humano en medio de la infinita escenografia panteísta que son para ella sus paisajes heterodoxos- primero se involucra profundamente en la intimidad del dibujo y de sus otros materiales.
Una de las características mas salientes de su obra es su carácter escénico, a partir de una trama o retícula celular, que no engaña al ojo sino que define estrictamente cada molécula de esa detallista plasmación sensible punto por punto, y segmento por segmento. Todo lo visible, todo lo que ella hace visible aun en medio de una ecuación tonal evanescente, elaborada con un rigor y una densidad lineal casi milagrosos, es completamente complejo, completo y también evidente, aunque de una evidencia singular; aquí el misterio no está en lo que el propio dibujo disfraza o simula sino precisamente en la precisión de su completud, como si se pudiera dibujar las cosas y a la vez las mas minúsculas partículas que las componen, desde la primera hasta la ultima.
En su caso, el espacio es mas el cese de un crecimiento riguroso que la conciencia del blanco como ilusión¸ por eso, esa suerte de entretejido hipertrofiado, preciso y precioso, sin el menor dejo de decoratividad acompasada, no requiere de la eventual noción de la composición como una suerte de moral inexorable del plano, porque el sistema es tan autónomo como autosuficiente, capaz de hacernos pensar o percibir el espacio apenas como consecuencia de la detención de un crecimiento lineal y no como decisión compositiva que presume que “esto es superficie, esto es objeto, esto es espacio”.
Es eso también su obra, y su abordaje conceptual, resultan sumamente contemporáneos, de una forma estrictamente anclada a la herramienta, con una enorme y constante profundización investigativa en los diversos estratos de su lenguaje, tan eficaz en su densidad como poético en sus diversas manifestaciones.

Eduardo Stupia, agosto 2009

Inauguración 10/9 | Cierre 4/10

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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