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Norah Borges
No Dejes de Soñarme
Félix Torre
Inauguración8.7
Cierre9.8
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Norah Borges / No dejes de soñarme
Norah Borges / No dejes de soñarme
Norah Borges
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La sabiduría de cada familia viaja a través de los sueños
 
el universo me dio una casa.
Éste y ningún otro, es mi lugar en el mundo.
Estoy completa y soy feliz dando.
 
Félix Torre escribe 38 poesías que atribuyéndoselas a su abuela, Norah Borges, a la que vuelve a bautizar con el nombre de Lola Madre.
 
“No dejes de soñarme” es una oración que alguien ha hecho en mí,
la hice casi sin preguntarme, he sido empujado con amor a hacerla.
Y esta persona apareció en mis sueños y se presentó como Lola.
Félix Torre
 
Una exposición de 60 obras de Norah Borges, objetos de la artista e intervenciones site specific presentada por el más pequeño de sus nietos que se pregunta acerca de la vida, la muerte, la posibilidad de creer en su propio destino, las sombras, la noche, la verdad que se mece en el silencio. Lo poético soporta lo testimonial.
 
La abuela, pintora y el nieto, poeta.
Una sala donde conversan sus obras,
que son sus sueños,
que están vivos
empecinados en revelarle algo feliz al mundo.

El día de la inauguración se presenta el Quinteto famoso de Emanuel Brusa. Canciones instrumentales, melodías inefables.
8 de julio. 19.00hs.
Presentación del Libro Así no hablé con mi padre

Jueves 6 de agosto. 18.30hs
Presentación de la obra teatral No eres los otros de Félix Torre y Eva Soibelzohn.

Jueves 16 y 23 de julio 18.30hs
Cierre 9 de agosto – 18.30. Los nietos de Borges. Música jocosa.

Memé murió en invierno cuando yo tenía 17 años. Viví con ella, comí con ella, escuché sus historias de ángeles y me contó una vez que vio a su cuerpo sentado en la mesa mientras ella levitaba algunos metros más arriba. Alguna mañana -yo todavía era un niño- volví al mediodía del colegio y ella, para sorpresa de todos, aún no se había levantado de la cama. Fuimos a su habitación. Estaba con los ojos cerrados y decía que era un ángel. Yo no supe qué pensar. Todavía no sé qué pensar o debo decir, y pasaron los años y no he meditado al respecto y esta nueva muestra de Norah Borges me toma por sorpresa y yo no sé todavía quién ha sido mi abuela.
A veces rasgo la dimensión infernal que tiene haber sido la hermana de. Yo a la Bestia no la conocí en persona. Pero mis sueños me han confirmado que mi abuela bebía del mismo río que su hermano.
Memé pasaba horas sentada en completa quietud en su cuarto. A mí me gustaba entrar sin hacer ningún ruido. Estoy haciendo un esfuerzo para verme debajo de sus brazos, para volver a encontrarme con la intimidad que ofrecía su sonrisa cuando ella descubría mi juego y primero sonreía y luego abría los ojos.
A mí me parece que ella se volvía una niña cuando exclamaba “ay, me volviste a ganar” después de que yo dijera feliz ¡jaque mate! Quizás estuviese actuándome. Yo me revolvía en su armario de ropa con olor a ella. No sé qué hacía ahí. Supongo que mi alma estaría alimentándose.
Tengo el privilegio de presentar a mi abuela. Tengo el privilegio de continuar con la tradición de mi familia que es recrear el mundo con belleza. Tengo una foto de mi abuela que me da mucha impresión porque me hace sentir la verdad del pasado. El niño que tenía una abuela con voz de canción, se encuentra con el adulto de hoy que debe tener en cuenta su reconocimiento nacional e internacional y la trayectoria.
Acerca de esto. Yo sé bien lo único que importa es dejar que la belleza sea un poco más parte de nuestra vida, de nuestras acciones, de nuestros juicios de valor. No hay estética, sino un poder para convocar a la transformación. Ustedes piensan igual que yo, por más apurados que se encuentren. Por más inflexión vestida de gala y boca pintada y comentarios simpáticamente intelectuales hechos a rauda voz. No hay ranking en el arte. La obra es pan para nuestro silencio. Su hermano George lo dice así: en este mundo la belleza es común. Yo no entiendo tantos críticos de su obra hablando de “reconocimiento de su importancia” y de “reinsertarla en un marco debidamente contextuado”, todo estos arañazos -tan bien intencionados como inútiles- como si a ella le importara. Como si le importara todavía más ahora que se ha transformado finalmente en un ángel. Mientras llevamos de un lado a otro las banderas de nuestra devoción, nuestros profetas quieren volver a estar a solas con nosotros.
Esta muestra fue empujada pacientemente y durante años a través de mis sueños. Lola Madre es el vestido que eligió mi abuela, Norah Borges, para decorar la Sala Berni.
Norah dijo que todo tiene que ser creado para dar alegría. Espero haber hecho las cosas bien, Memé.
La herida de mi familia es tan profunda como el talento que la misma herida abriga. Debemos hacernos el tiempo para tomar distancia y aprender de la historia. Yo ahora sé -quizás porque soy nieto y no hijo- que las heridas son un privilegio. Que salga a través de nuestra vida lo que es necesario para equilibrar el mundo.
Pienso en la tribu familiar como una gran bola de gente amalgamada girando por la tierra. Y a veces, por un instante dinámico todo el peso del universo cae sobre uno. Por nuestros ojos se saldarán las cuentas, no sabemos qué es lo que hacemos sino cuando ya lo hemos hecho. La fe es lo primordial en este viaje hacia el origen.
Estoy en el mismo lugar donde antes ha habido otros.

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