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La Línea Piensa
Muestra # 114
Azul Blaseotto
Inauguración15.11
Cierre15.12
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Azul Blaseotto esgrime el dibujo como una disciplina no sólo en el sentido técnico de la palabra, sino también porque lo propone como una práctica intensa y sostenida, y como un aparato de conciencia crítica, agregándole además, como parte de un espíritu jocundo y libertario, una enorme cuota de improvisación y búsqueda.

Los formatos a los que habitualmente apela tienen también el don de la ubicuidad, porque eficazmente oscilan entre la cercana afinidad con los modos tradicionales de exhibición bidimensional y la fértil diseminación en soportes de uso común y cotidiano, así como se embarca en la productividad de retóricas visuales próximas al fanzine, a la historieta, al collage de consignas gráficas y tipográficas, a los documentos textuales y fotográficos.

Sobre papeles diversos, hojas de cuadernos, libretas de apuntes, y otras heterogéneas superficies, Blaseotto refleja con gran soltura la farsa, la épica y la tragedia cotidiana y doméstica del pregnante hábitat urbano desde un punto de vista que la tiene como testigo y protagonista, con un eléctrico transcurrir de escenas, personajes, situaciones y conflictos, donde ella restaura y recrea verazmente el pulso mismo de los hechos, que se despliegan con una vertiginosa dinámica. Allí, la movilización callejera, la crudeza de la lucha sectorial y la sonoridad implacable de las pancartas emergen en ardoroso contrapunto con la intimidad humanizada y la sensible empatía con la que delinea a sus atribulados protagonistas, en un vaivén que incluye la apelación a la gramática del proyecto arquitectónico en iconográfica ironía clasista

Así, y en lo que parece una tácita sintonía filosófica entre el carácter físico que decide para sus piezas y los temas y contenidos que desarrolla, Blaseotto avanza incontenible en su casi obsesiva vocación de registrar los traumas, coyunturas y heroicidades de sus fraternales actores sociales. En una reconocible teatralidad de fisonomías y actitudes politizadas, todo su sistema se carga de una atmósfera de urgencia militante, como si se tratara de erigir en fervorosas secuencias los rústicos capítulos de un documento urgente y democrático, casi como si ella ejerciera el dibujo y la alegría de dibujar también en nombre de quienes no pueden hacerlo.

Eduardo Stupia

 

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