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La Línea Piensa
Muestra # 40
Abel Monasterolo
Dibujos
Inauguración7.10
Cierre31.10
Abel Monasterolo
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El doble juego de Abel Monasterolo

Si en arte las academias se caracterizan por su solemnidad, la creación, por el contario, por un latente sentido del humor que alimenta la transgresión a lo estipulado por aquellas. A veces se manifiestan aun en la crítica y en la tragedia, otras en el sarcasmo, y  también, en el espíritu lúdico. Este último es el que define la obra de Abel Monasterolo tanto sea en sus pequeños objetos como en sus grandes dibujos. 
Este artista santafesino, quién desde el museo municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clusellas de la ciudad de Santa Fé realiza una importante obra de animación y difusión cultural, sin embargo, se caracteriza por su humildad. Es a ella, en gran parte, que se debe el hecho de que su obra no sea conocida en Buenos Aires. Es de esperar que esta exposición en la Línea Piensa comience a difundirla. También debe consignarse que hay hechos que demuestran que su actitud de retracción ha comenzado a cambiar. En este mismo año 2010 en el Centro Cultural La Rivera de Santa Fé ha realizado una exposición en la que hizo dibujos de grandes dimensiones directamente sobre las paredes y en la Universidad Federal de Mina Gerais, Brasil, presentó otra muestra con dibujos sobre plásticos cristal no fijados en los muros y que algunas veces se sobreponen entre ellos. En la presente exposición hace una síntesis de ambas.
Con precisión y síntesis a pura línea, sea sobre el material que sea, Monasterolo convierte la vida cotidiana en juguetes simbólicos, pero como no tienen pretensión alguna, devienen signos que se entrecruzan – por ello las bicicletas y los automóviles abundan en sus obras- pero que además nos connotan lo perecedero y el misterio de la cotidianeidad.
Dibujar – sea cual sea el motivo del acto- tiene como característica que cada uno se dibuja a si mismo, en el sentido de formulación de su imagen secreta. Por algo entre las acepciones de esta palabra que define el diccionario se puede leer: “Describir con propiedad de una pasión del ánimo o algo inanimado” y también,  “Dicho de lo que estaba callado u oculto. Indicarse o revelarse”. Esta última definición parece propia de Wittgenstein.
Creo que en el caso de Monasterolo el dibujo presenta el silencio de lo guardado detrás de las apariencias. Por ello usa metafóricamente las transparencias del “plástico cristal” que, paradójicamente, sirven para ocultar otras transparencias. En este doble juego Monasterolo se manifiesta como un escéptico optimista, y en tal sentido, nos estimula a continuar la marcha sonriendo.

Luis Felipe Noé