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La Línea Piensa
Muestra # 41
Jorge Sarsale
ESO
Inauguración18.11
Cierre12.12
Jorge Sarsale
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El hecho simple de ingresar al estudio, o al taller, de un artista, quizás impli- que una inmediata analogía con el modo en que ese artista ingresa a su dis- ciplina. Apenas al entrar al lugar de trabajo de Jorge Sarsale se tiene la impresión de estar en un taller de pasamanería. A partir de la refinada minu- ciosidad manual propia de los olvidados artes del encaje y la puntilla, del bor- dado y el troquelado ornamental, con el cuidadoso entretejido y entrecruza- miento de un masivo cotillón minimal de papel, Jorge Sarsale aborda experi- mentalmente el campo bidimensional con agudizada sensibilidad y una deci- sión poético-constructiva llevada al extremo de lo ópticamente visible y de lo físicamente concebible, entre la combinatoria rítmica del detalle y las prodi- giosas invenciones texturales con que dinamiza la superficie. El artista prac- tica una intensiva y delicadísima operatoria de corte, plegado y pegado de ese material tan dúctil y liviano como esquivo y descartable, cuya disposición, superposición y conjunción harán posible la compleja estructuración del plano según la consonancia y disonancia de tramas marcadas por los límites de los fragmentos y no por ninguna línea trazada como tal. Tanto en formatos más habituales, como cuando invade el muro con su pecu- liar sistema lineal en papel, Sarsale impregna la visión con la irresistible, tré- mula corporeidad de esos segmentos tan armónicos como aparentemente insignificantes, unidos, entrelazados imbricados, a medias entre el garabato, el residuo recuperado, el objeto de papel, y la gratuidad ensayística del puro dibujo. El menú que Sarsale nos ofrece incluye la expansión sostenida y la modula- ción de la línea y el color en leves alteraciones de grosor, dimensión, valor y paleta, ajustadas en intervalos muy cortos. El contrapunto de los grandes segmentos convive con una microfísica de elementos regulares e irregulares, cada uno con su vibración autónoma, cada uno como una microscópica miniatura abstracta. Estos, a su vez, conforman retículas lo suficientemente homogéneas como para que sus variaciones sean también apenas detecta- bles, minúsculas, aunque notorias en la atmósfera global de cada cuadro; se percibe, centímetro a centímetro, el emocionante esfuerzo por lograr la mayor diversidad a partir de la más imperceptible diferencia.

Eduardo Stupía