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La Línea Piensa
Muestra # 44
Alejandro Cohn
Landed
Inauguración7.4
Cierre1.5
Alejandro Cohn
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Pese al eclecticismo que saludablemente sacude al muy heterogéneo campo artístico contemporáneo, no se ha disipado del todo el prejuicio que impide considerar como dibujo propiamente dicho todo aquello dibujado con medios digitales. Muchas veces, e incluso en los ámbitos más insospechados, se percibe al medio tecnológico como una suerte de inevitable maldición, como si los recursos y sistemas lineales, graficos o colorísticos provenientes de un programa de computación, en su virtualidad esencialmente inalterable, congelaran automáticamente toda traza o marca de individuación, de la intencionalidad manual, estilística y gestual, de quien los está utilizando. Artistas como David Hockney, últimamente, en sus más recientes retratos elaborados desde formatos tan insólitos y portátiles como el cuadrante del i-phone o el i-pad, desmienten espectacularmente esa presunción, demostrando que el hecho de utilizar el lápiz óptico, el mouse, la paleta de colores o las opciones de grosores de línea de determinado programa no es demasiado diferente a utilizar pasteles o lápices. Y que si bien existe lo que podría llamarse un modo lineal ¨tecnológico”, compuesto por unidades ópticas como los pixeles o curvas, esa línea puede adquirir diferencias notables y hasta carácter y, por qué no, emocionalidad, de acuerdo a esa fuerza también esencial, aunque inefable e inconstante, que es la sensibilidad del artista.

Ale Cohn es uno de ellos. Dibuja con el mouse y, como él mismo lo aclara, ¨a mano alzada¨. Vale la pena escucharlo cuando describe su método de trabajo: “alguna vez pensé que mi técnica podría llamarse mousemade. De alguna manera, uso la compu como si fuese una máquina de escribir, porque si bien me valgo de la tecnología, lo hago sin apelar a los shortcuts, las cosas que acortan los caminos. No uso el copy-paste, no trabajo con layers (capas), no uso efectos. El mío es, de alguna manera, un trabajo digital al estilo old school. Me beneficio de la tecnología sin alejarme de lo manual, porque me gustan los detalles, casi diría el flagelo de hacer punto por punto, círculo por círculo, cuadrado por cuadrado. Siempre elijo lo manual dentro de lo mecánico¨.

Cohn trabaja con una línea cuyo temblor es a la vez necesidad expresiva y productiva evidencia de esa motricidad directa, llena de riesgos,  de quien ejecuta dibujos representativos lanzado sin red y sin bosquejo previo a la plasmación del motivo. En todas y cada una de las centenares de piezas gráficas de esta suerte de asombroso catálogo privado, que se ha empeñado en elaborar como una especie de exorcismo, de muralla mimética sanadora contra la dispersión y la arbitrariedad de las cosas del mundo, campea la pregnante sensación de luminosa y cruda naturalidad, de estar en presencia de una enorme obsesividad analítica aplicada a la más estricta síntesis. En la exclusión de todo claroscuro, en la fanática adopción de un blanco y negro de puras líneas y contrastes de planos, tanto para el contorno como para el volumen, Cohn revela limpiamente, sin ornamentos, atenuantes ni dramas, la arquitectura de una cierta verdad elemental, básica, casi prosaica, aunque suscitadora, gracias a la singularidad y precisión de su escrutadora mirada, de una inesperada, revitalizadora empatía.

Eduardo Stupía