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La Línea Piensa
Muestra # 45
Perla Bajder
La Comedia del Dante
Inauguración5.5
Cierre29.5
Perla Bajder
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Perla Bajder y la Comedia de Dante (*), por José Emilio Burucúa

Si un artista se inspira en un texto tan conocido y frecuentado como la Divina Comedia, solemos plantearnos de inmediato el problema de la ilustración. ¿Es acaso nuestro personaje un ilustrador genuino, vale decir, un dibujante que actúa a modo de comentarista visual de lo escrito sin pretensión de ir más allá del relato hacia alguna aventura hermenéutica? ¿O se trata, precisamente, de un intérprete audaz que, con sus formas visibles, ha tomado el texto como pre-texto de una creación propia, a la manera de una melodía autónoma que se construyese sobre un bajo continuo provisto por la literatura y percibido sólo en la lejanía? Digamos que, en rigor de verdad, no parecería haber obra visual, ligada o derivada de una obra poética, que no lleve dentro de sí una parte y la otra de esa polaridad, que no sea en ciertos aspectos ilustración estricta y, en otros, transmutación libre y descubridora de lo nuevo, de lo ausente del texto. No puede existir una literalidad absoluta de lo visual, ni tampoco un alejamiento de la imagen respecto de lo escrito o lo dicho que haga desaparecer el discurso en una constelación de otros elementos estéticos más importantes. Así, apenas nos enfrentamos a los dibujos en tinta sobre papel que Perla Bajder ha conectado con pasajes explícitos de la Comedia a modo de didascalias, nos percataremos de que, en ellos, prevalece sin duda el polo del pre-texto pero, al mismo tiempo, lo representado por la dibujante adquiere la plenitud del significado cuando somos capaces de vincularlo a un pasaje preciso del poema dantesco.

Pero hay bastante más en juego alrededor de estas figuraciones. Advirtamos que la mayoría de ellas están referidas a los cantos delInfierno, con un caso inspirado en el canto IV, tan desarticulado de la totalidad de la cantiga infernal y aparentemente arbitrario, que corresponde a la visita del Limbo, y dos imágenes que podríamos vincular al canto XXVIII del Paraíso, donde Dante recibe las explicaciones de Beatriz acerca de los nueve coros angélicos pero que, en realidad, se remiten literalmente a un pasaje de la Vita Nuova, como enseguida explicaremos. La preferencia de pintores, dibujantes y escultores por las escenas del Infierno ha sido un fenómeno registrado desde antiguo. Las tintas magníficas de Botticelli ya establecieron la disparidad cuantitativa en favor del Infierno aunque no, por cierto, la que pudiéramos llamar disparidad de expresión o de intensidad en la búsqueda estilística, por cuanto las imágenes de Botticelli sobre el Paraíso denotan un esfuerzo por dar cuenta, en términos visuales, de las complejidades sublimes del cielo, equivalente al empeño de representar los laberintos de los tormentos en el inframundo. Sin embargo, a partir del romanticismo, con Gustave Doré a la cabeza, y hasta las vanguardias expresionistas o neo-realistas, tal el caso de Renato Guttuso, la balanza de la cantidad de dibujos dedicados a cada cantiga y de su calidad emocional o expresiva se ha inclinado decididamente del lado delInfierno. Perla Bajder confirma la regla aunque, insistimos, la presencia del Limbo, de los coros angélicos y de la Vita Nuova en su iconografía introduce un solaz y una luminosidad particulares en todo el conjunto que ella consagró a la Comedia.

(*)Fragmento. La versión completa figura en el catálogo de la exposición.