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La Línea Piensa
Muestra # 49
Lorena Cabrera
Feliz-si.dá
Inauguración1.9
Cierre25.9
Lorena Cabrera
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Con programática minuciosidad, la cual no excluye dejarse llevar por una soltura que parece innata, Lorena Cabrera compone atractivas escenas y ecuaciones gráficas volcándose a una rítmica irregularidad de unidades celulares, y obtiene un dibujo tan sólido y estructurado como enérgetico y dinámico.En algunas instancias, la situación narrativa parece a punto de desvanecerse en metáfora, porque la autora, hábilmente, enrarece sus típicos entretejidos constructivos convirtiéndolos en una suerte de sistema reticular, a mitad de camino entre el damero irregular, una iletrada arquitectura articulada - aunque también capturada en pleno desmembramiento - y la viñeta narrativa.En otras el plano, saturado de elementos pero todos y cada uno visualmente significativos, es el lugar de confluencia, tensión, y contrapunto, de texturas, bosquejos de patterns enriquecidos en la espontaneidad del trazo, y esbozos de plantas de catastro, esqueletos edilicios y vistas aéreas de anónimos villorios, aunque todo aquello que pertenecería a la anécdota retrocede frente a la primera prioridad que se impone Cabrera: el libre juego de la imaginación lineal.

Es esta su marca estilística y su nítido compromiso con un estilo de dibujo que parece alimentado por la improvisación, con ese clima de desacartonamiento e invención constantes que impone saludablemente en el espectador la sensación, siempre seductora,de que la sorpresa al mirar el dibujo es equivalente a la que tuvo la artista en el momento de realizarlo. Incluso sus personajes, que de vez en cuando ocupan un lugar central en la composición, y que pueden llegar a ser apenas contornos, parecen pretextos para organizar la lectura de la superficie segun un eje más geográfico que compositivo, porque lo que vemos muchas veces se nos antoja el mapa de un territorio innominado, sin principio ni fin ni puntos cardinales, donde la única orientación es la que el ojo quiera. Y cuando la escenografía que se nos propone es más proclive a ciertas referencias - puede intuirse un guiño de alusiones urbanísticas, alguna ironía que bordea un escenario social - allí estará, como un límite autoimpuesto a la probable tentación de algún contenido, la vigorizante arbitrariedad de Cabrera para desarrollar un dibujo que tiene al mismo tiempo lógica y sinrazón.

Eduardo Stupia